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Polvorones sin gluten de aceite

3 Horas | 10 polvorones | Fácil

Preparar unos tradicionales polvorones de aceite sin gluten de aceite de oliva es más fácil de lo que parece. ¡No pierdas detalle!

 

Nunca fui de polvorones, siempre me parecieron muy secos.

Fue hace unos años, cuando se los di a mi consorte a probar por primera vez que los redescubrí.

Le avisé que pese a ser un dulce navideño español que tenía que conocer, yo no era especialmente aficionada. Que me resultaban un tanto aburridos.

Pero para mi sorpresa, le encantaron. Casi más que el turrón de nata con nueces que también traía en mi botín de dulces a mi regreso de Madrid.

Coincidió que por entonces yo ya no podía comer los convencionales hechos con harina de trigo. Y como mi gusto ha cambiado con los años (cosas que de pequeña no me gustaban ahora me enloquecen), decidí ponerme manos a la obra. Y como me resulta más fácil encontrar aceite que manteca, decidí hacer mi versión sin gluten de los tradicionales polvorones de aceite.

Y hay amigos míos… ¡Cómo sabe lo hecho en casa! Estos polvorones sin gluten de aceite, no sólo no tienen nada que envidiar a los que se compraban en casa de mis padres ¡sino que están mucho mejor! Mi consorte, que es quien hace las catas, me ha dado su absoluta aprobación.

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La receta de polvorones sin gluten de aceite

Los polvorones, al igual que otras masas secas tienen una ventaja para nosotros, y es que el gluten no solo es innecesario sino que es perjudicial para el resultado final. Premio.

Así que podrás hacer polvorones sin gluten con casi cualquier harina que tengas a mano y sin necesidad de emplear sustitutos del gluten.

He de decir, que si bien, estás masas tienen su ventaja, también tienen sus inconvenientes. Precisamente al ser una masa seca es más necesario que la harina tenga un grado de molienda muy fino, o que proceda de un cereal blando. Si quedan pequeños granitos, se notan en la consistencia final.

Es por ello que he probado un par de harinas:

La harina de arroz produce una textura más suelta, pero si no está perfectamente molida, se nota. La harina de avena, por su parte, no se percibe al morder, pero el polvorón queda algo más «húmedo». Queda a tu elección usar una, otra, o una mezcla de ambas.

Por su parte, es necesario que el azúcar sea glas (impalpable), por el mismo motivo. Al ser una receta que no lleva casi líquido, y someterse a un horneado tan corto, el azúcar ni se disuelve ni se funde. Si se emplea azúcar común se notan los gránulos.

En cuanto a las almendras: puedes usarlas ya tostadas o comprarlas crudas, pero no fritas. También se puede emplear almendra molida, pero es más fácil que se queme al tostarla. No la pierdas de vista mientras la estás tostando para que no se queme.

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Cómo preparar estos polvorones sin gluten de aceite

Lo mejor es que veas en este vídeo cómo los preparo yo:

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Ingredientes

Para 10 unidades

250 gr. de harina de arroz o avena certificada sin gluten

50 gr. de almendras crudas

1/2 cucharita de canela

100 gr. de azúcar glas

1 pizca de sal

110 gr. de aceite de oliva (*)

(*) Si temes que el sabor del aceite sea muy intenso, emplea mitad de aceite de oliva y mitad de aceite de girasol.

 

 

pasos a seguir

Comienza pelando las almendras en caso de que no estén peladas. Para ello colocalas en un recipiente y cubre con agua hirviendo. Deja reposar unos 5 o 10 minutos.


Mientras tanto, ve tostando la harina. Espárcela en una bandeja de horno e introduce en el horno a 170-180ºC unos 15-20 minutos hasta que adquiera un tono dorado. Es posible que necesites remover un par de veces para que se dore homogéneamente.


Cuando las almendras hayan pasado en agua unos minutos, tira en agua y procedemos a pelarlas. Aprieta las almendras entre los dedos y la piel saldrá con facilidad. Si te cuesta quitar la piel, vuelve a cubrir con agua hirviendo y deja reposar 1 o 2 minutos más.


Una vez que las almendras están peladas, tuéstalas también. Colocalas en una fuente de horno, y tuesta igualmente a 170-180ºC, unos 10 minutos o hasta que adquieran un ligero color dorado.


Una vez tostadas la harina y las almendras, deja enfriar completamente.


Cuando se hayan enfriado, muele las almendras, en una procesadora de alimentos o en un molinillo de café. Para ello, añade también parte de la harina tostada. Para que el aceite que pueda soltar la almendra sea absorbido por la harina y no se forme una pasta.


Tamiza la almendra molida para evitar que queden trozos grandes. Si los encuentras vuelve a molerlos con un poco más de harina. A mí personalmente, me gusta encontrarme pequeños trozitos de almendra, así que sólo muelo los que verdaderamente son muy grandes.


En un recipiente grande mezcla los ingredientes secos: El harina, la almendra molida, el azúcar glas o impalpable, la sal y la canela. Si quieres puedes tamizar también la harina y el azúcar glas para eliminar grumos.


Remueve con un tenedor para que se integren bien todos los ingredientes.


Añades el aceite de oliva, o mitad aceite de oliva, mitad aceite de girasol si quieres un sabor más suave.


Mezcla muy bien hasta tener una masa arenosa que irás prensando con las manos. Al principio parecerá que la masa está muy seca pero a fuerza de amasar irá ligando.


Si ves que por más que compactes la masa se sigue desmoronando, añade un poco más de aceite.


Vierte la masa sobre un rectángulo de film transparente de cocina y dale forma alargada. Enrolla en el film plástico y termina de darle forma de cilindro.


Deja reposar una hora para que la harina absorba bien el aceite.


Pasada una hora corta el cilindro en 1o partes iguales, dales forma con las manos y ve colocando sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear.


Calienta el horno a 210ºC y hornea los polvorones unos 10 minutos o hasta que se vean ligeramente dorados por los bordes.


Apaga el horno, saca los polvorones y con ayuda del papel de horno transfierelos a una rejilla. Si no has empleado papel de horno, déjalos enfriar sobre la bandeja de horno, pero no los manipules en caliente, ya que son delicados.


Una vez que estén fríos, puedes envolverlos en papel de seda o guardalos en una caja hermética. ¡Buen provecho!

 

 

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