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Bastones de polenta frita

Bastones de polenta frita, crujientes y riquísimos.

90 Minutos | 2 Personas| Fácil


Bastones de polenta frita, un aperitivo fácil, económico, diferente y ¡Riquísimo! Estos bastones de polenta tienen la textura de los churros y un ligero sabor a palomita de máiz, son sencillamente deliciosos. Y lo mejor de todo es que se preparan con tan sólo 2 ingredientes.


Bastones de polenta fritaSiempre digo que odio freir, y lo mantengo. Pero hay ciertas recetas que no quedan igual en horno por mucho que queramos.

Y si bien, no debemos abusar de los alimentos fritos. De vez en cuando sientan de maravilla unos buenos buñuelos, como estos buñuelos de calabaza, o estos buñuelos de yuca, ambos sin harina. O unas buenas croquetas de calabaza, que ahora está de temporada. O unas buenas empanadillas sin gluten.

Así que de vez en cuando, se me olvida que no me gusta freír y me doy un capricho como éste que te traigo hoy. Calórico, no cabe duda, pero ya está el deporte y el comer ligero al día siguiente para compensar el exceso.

Casi todos conocéis la polenta (¿qué es?), pero para quienes aún no la conozcáis, contaros brevemente que se trata de un alimento preparado a base de sémola de maíz cocida. Si se cuece con menos agua, para que quede más firme, se puede emplear como base de pizza, tal como hice en ésta polenta al horno con queso. O cortar bastones y freirla, como he hecho hoy.

Esta receta de bastones de polenta frita sin rebozar

En muchas recetas de bastones de polenta frita, se rebozan los bastones con huevo y harina antes de freirlos.

Con o sin rebozado no es mejor ni peor. Son simplemente dos recetas distintas. Con rebozado se asemejan más a una croqueta, sin rebozado más a un churro.

Y es que saben ligeramente a palomita de maíz, pero la textura es ciertamente muy parecida a la de un churro. Eso sí, churr-ita o palo-rro me parecen dos nombres muy feos, así que mejor dejarlo como bastones de polenta. 🙂

Es importante eso sí, que los dores suficientemente. Si los dejas demasiado blanquitos, la superficie quedará dura pero no crujiente.

Si ves que tarda demasiado en dorarse, puede que el aceite no esté suficientemente caliente. Pasa la sartén a un de los fuegos de mayor tamaño, y si no tienes, emplea la proxima vez una sartén de tamaño, menor de forma que el fonde de la sartén no sea mayor que el fuego que empleas.

Estos bastones absorben bastante aceite al freir, pero lo sueltan después. Para las cantidades que doy en la receta tal vez no merece la pena, pero si vas a hacer más bastones, puedes escurrirlos sobre un colador grande con una plato debajo, para recuperar ese aceite.

Cómo preparar estos bastones de polenta frita

Ingredientes

Para 2 personas

1 «taza de té»(*) de sémola de maíz (90 gr. aprox)

3,5 a 4 (**) «tazas de té» de agua (330-440 gr. aprox)

Sal

aceite para freir

 

(*)1 taza de té es aproximadamente la mitad de grande que una taza normal

(**)La cantidad exacta de agua depende de la marca de sémola utilizada

pasos a seguir

Pon el agua a cocer a fuego medio alto. Cuando el agua hierva, añade la sal y la sémola de maíz en forma de lluvia (poco a poco) mientras remueves constantemente. Si te es posible remueve en este momento con unas varillas, esto prevendrá que se formen grumos.


Baja el fuego y cocina a fuego bajo sin parar de remover, hasta que tengas una pasta muy densa que se empieza a despegar del cazo. Si has empleado polenta instantánea, necesitarás únicamente unos 10 minutos. Si has empleado sémola de maíz convencional, necesitarás unos 30 o 40 minutos.

NOTA: Es MUY importante que la polenta esté bien firme. Si está todavía algo blanda, significa que aún contiene bastante agua y el aceite saltará cuando intentes freir los bastones. Los tiempos que doy son aproximados, lo importante es que cocines la polenta hasta que ésta esté bien firme.


Una vez que la polenta comienza a estar firme, remueve pero siempre por los bordes, como si quisieras formar una bola. En ese momento, añade media cucharada de mantequilla, y remueve igualmente por los bordes sin integrar la mantequilla. Se trata de aceitar la superficie de la bola de polenta.


Apaga el fuego, y vierte polenta aún caliente sobre una table o bandeja de horno. Forma una plancha bien compacta de apromadamente 1 centímetro de grosor. La mejor forma de hacerlo para que no queden grietas es con las manos limpias. Ve presionando con las manos hasta alcanzar el grosor adecuado, y presionando también los bordes para dar forma rectangular.

NOTA: Debes hacer ésto en caliente. Si la polenta se enfría, se volverá quebradiza en el momento que la presiones.


Deja enfriar al menos una hora para que la polenta enfríe y conserve la forma. Con ayuda de un cuchillo corta bastones de 1 centrímetro de ancho y 5 o 6 de largo.


Calienta aceite en una sartén a fuego alto, y cuando éste esté caliente añade unos cuantos bastones. Estos deben tener espacio suficiente para freirse. Es importante que el fuego esté alto para que los bastones no absorban aceite de más.

NOTA: Si la polenta está suficientemente firme, el aceite no debería saltar. Sin embargo, es conveniente que tengas una tapa a mano cuando eches los bastones al aceite.


Cocina hasta que estén dorados de un lado y vuélvelos. Deja que se doren, si los sacas antes de tiempo, la superficie quedará dura pero no crujiente.


Cuando se doren por los dos lados, escúrrelos y colócalos sobre papel absorbente que absorba el exceso de aceite.


Disfrútalos recién hechos. ¡Buen provecho!


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