
Tarta de queso y leche condensada ¡JUGOSÍSIMA!
1 Hora | Molde de Ø 21 cm | Fácil
¿Buscas un postre con el que complacer a todos, facilísimo de hacer y con sólo tres ingredientes? Entonces no te puedes perder esta tarta de queso y leche condensada. Tan buena que repetirás ¡una y otra vez!

“¿Pero qué variación se puede hacer en una receta de tres ingredientes?” Os estaréis preguntando.
Os lo cuento después. Primero la historieta.
(Primera versión de la receta: abril de 2021. Segunda versión: mayo de 2024)
La tarta de queso de la madre de mi amiga Blanca
Hasta cumplir mis 18 primaveras, pasé todos y cada uno de los meses de agosto en el pueblo de mi madre, en la provincia de Ávila.
A día de hoy, con sólo pensar en pasar un mes sin absolutamente NADA que hacer, se me llenan los ojos de lágrimas de la emoción. Pero cuando tienes 12 o13 años, un mes completo sin hacer nada, en un pueblo sin playa, se puede hacer MUY largo.
Así que aquel verano del noventa y poco, mis amigas Sandra, Blanca y yo, inauguramos la «semana gastronómica», que consistía en pasar una tarde en casa de cada una y preparar un dulce que después nos serviría de merienda.
Alguna vez os he contado que llevo cocinando desde que me llegan los ojos a la encimera de la cocina. Lo que no quiere decir que mis comienzos fueran fáciles (y eso que por entonces podía comer de todo).
Se me ocurrió, que la tarde que cocináramos en mi casa podíamos preparar un bizcocho.
No es que tuviera una receta de bizcocho a mano. O que hubiese hecho algún bizcocho en mi vida. Es que lo había visto hacer en la tele (“¿O era pan? Da igual, los dos llevan harina, así que seguro que se preparan igual.”)
Los ingredientes los teníamos claros, pero desde luego no la consistencia que debe tener una masa de bizcocho. Han pasado más de 25 años y todavía recuerdo a Blanca diciendo: «¡Más harina, que todavía se pega!».
No hace falta ni que os diga, que salió del horno una cosa más dura que el el pan sin gluten más duro que hayáis podido hacer en vuestros comienzos. Se lo terminaron por comer (como no) nuestras madres mojado en café.
Pero no todo fueron desastres en la semana gastronómica. En casa de Sandra hicimos unos buñuelos de viento muy ricos. Y en casa de Blanca una tarta de queso de Burgos y leche condensada que he repetido infinitas veces desde aquel día.
Mi versión de aquella tarta de queso
Al llegar a Berlín me encontré con que Burgos queda muy lejos, y que alimentos que se dan por supuestos, no se encuentran en todas partes. No hay queso de Burgos en Berlín. (Bueno, si, importado, pero a un precio que no invita a emplearlo en una tarta).
Y como la necesidad agudiza el ingenio, me decidí experimentar con todo tipo de queso fresco a mi alcance.
Mi primera versión de la tarta (abril de 2021) se prepara con mozzarella y 400 gramos de leche condensada: la tarta encoge mucho al salir del horno pero es increíblemente jugosa y suelta una especie de almibar que la hace irresistible.
La segunda versión (mayo de 2024) lleva 300 gramos de leche condensada, 125 gramos de mozzarella, y 275 gramos de queso de untar tipo philadelphia: gana más volumen y tiene dos texturas diferenciadas. Increíble también.
Te animo a que pruebes ambas y por supuesto a que experimentes.
Cómo preparar esta Tarta de queso y leche condensada
Ingredientes
Para 6 porciones
400 gr. de queso fresco (queso crema, mascarpone, mozzarella, queso de burgos…)
300-400 gr. de leche condensada azucarada *
4 huevos M
*Emplea más o menos según quieras la tarta de dulce
Pasos a seguir
En un recipiente grande añade el queso fresco, los huevos y la leche condensada. Si quieres puedes añadir un poco de ralladura de limón. Bate con la batidora, hasta tener una mezcla homogénea.
Engrasa un molde para horno, el mío tiene 21 centímetros de diámetro. Piensa que la mezcla no debe superar los 3/4 de la altura. Si quieres puedes cubrir con papel de horno para que te sea más fácil desmoldar después. Engrasa bien el fondo y los bordes.
Vierte la mezcla en el molde y comienza a calentar el horno a 180ºC con calor arriba y abajo.
Introduce el molde en el tercio inferior del horno, y hornea a 180ºC con calor arriba y abajo unos 50-60 minutos según la quieras más o menos cuajada. Cubre a mitad de horneado con papel de aluminio para evitar que la tarta se dore más de la cuenta.
NOTA: Intenta que el papel aluminio no toque la superficie para que no se pegue. Puedes formar una pequeña bóveda con el papel antes de introducir el molde al horno (inicialmente destapado), de modo que el el momento de cubrir el molde el papel aluminio tenga la curvatura adecuada.
Apaga el molde y retira del horno. Según saques la tarta estará completamente inflada, pero irá bajando en el transcurso de unos minutos.
Espera a que enfríe un poco si vas a desmoldar. Acompaña de nata, de helado o toma simplemente sola y a disfrutar ¡Buen provecho!
