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Cookies de avena

COOKIES DE AVENA CON chips de chocolate y pasas

1 Hora | 12 Cookies | Fácil


Hoy te traigo unas COOKIES DE AVENA CON chips de chocolate y pasas fáciles de hacer, preparadas además sin huevo ni polvo de hornear. Estas cookies de avena sin gluten no sólo son fáciles y rápidas de preparar, ¡además están buenísimas!


Cookies de avenaSon varias las recetas de galletas 1,2,3 que he compartido con vosotros. Sin ir más lejos, estas galletas crujientes de avena sin gluten, o estas galletas fáciles sin gluten y sin huevo.

Se trata de una receta que se prepara con tan sólo 3 ingredientes básicos (sin huevo ni polvo de hornear) y en que las proporciones son muy fáciles de recordar, ya que basta con multiplicar por 2 el peso del azúcar para obtener el peso de la mantequilla y por 3 para obtener el peso de la harina empleada.

Lo más divertido de esta receta es que dependiendo del orden en que se incorporan los ingredientes, del tiempo que se deja reposar la masa, de la harina que se emplee, y de lo finas que se estiren las galletas se obtienen resultados totalmente distintos.

En esta receta es además perfectamente posible sustituir el azúcar por tu edulcorante habitual, tomando la precaución de molerlo si tiene textura granulada.

La avena certificada sin gluten

Ciertamente la avena es un cereal que puede producir reacción cruzada en algunas personas celíacas y sensibles al gluten, pero si se tolera bien es un cereal muy interesante por su alto valor nutricional. Eso sí, es imprescindible que emplees una marca de avena certificada sin gluten.

Para esta receta puedes emplear harina de avena sin gluten o moler copos con un molinillo. Moliendo los copos se obtiene una textura más rústica que a mí personalmente me gusta más.

Y por supuesto puedes emplear otro tipo de harina de cereal sin gluten, en caso de que no dispongas de avena sin gluten, o que pertenezcas al grupo de personas que no toleran bien la avena.

Cómo preparar estas cookies de avena sin gluten con chips de chocolate y pasas

Ingredientes

Para 12 cookies

50 g de azúcar glas
100 g de mantequilla
150 g de harina de avena sin gluten
Opcional: azúcar vainillado o esencia de vainilla

30 g de pepitas de chocolate
30 g de pasas

 

PASOS A SEGUIR

Mezcla en un recipiente grande la harina de avena con el azúcar y el azúcar vainillado. Remueve para que se integren bien.


Ahora añade la mantequilla cortada en trozos. Mezcla con las manos hasta que no queden trozos perceptibles de mantequilla y obtengas una mezcla con textura de arena húmeda.


No compactes la masa aún. Añade las pasas y las pepitas de chocolate y mezcla bien. Cuando se hayan distribuido comienza a compactar la masa. No tengas miedo de amasar ya que se trata de una masa sin gluten y no hay riesgo de que las cookies queden prietas.


Forma un cilindro con la masa y divide en 12 porciones. Forma bolitas con ellas.

NOTA: Se trata de una masa pegajosa, pero deberías poder manejarla. Para ello debes limpiarte los restos de masa de las manos después de amasar. Si aún así se te pega demasiado a las manos, deja reposar 10 minutos en el frigorífico.


Ve dando forma a las cookies y colocándolas sobre un plato o bandeja cubiertos con papel de hornear.


Deja reposar una media hora dentro del frigorífico, aunque puedes variar este tiempo de reposo. Cuanto más tiempo pasen en frío, menos se deformarán en el horno. Sin embargo, si quieres que crezcan y se deformen no las enfríes en exceso.


Comienza a calentar el horno a 180ºC y cuando esté caliente, saca las cookies del horno. Repártelas en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear, dejando suficiente espacio entre ellas.


En el momento que el horno esté caliente introduce la bandeja a altura media y hornea unos 15 minutos a 180ºC con calor arriba y abajo. Puedes hornearlas unos minutos más o menos dependiendo de lo gruesas que sean.

NOTA: Son unas cookies que quedan jugosas y blanquitas de color, no intentes hornearlas hasta que estén doradas y crujientes ya que solo conseguirás que se sequen en exceso. Basta con que veas que el borde empieza a dorarse.


Saca del horno y deja enfriar antes de retirarlas de la bandeja para que no se rompan, ya que en caliente son frágiles.

NOTA: Aunque puedes comerlas tan pronto como se enfríen, te recomiendo esperar unas horas, o incluso un día, para que realmente se vuelvan jugosas. Si las guardas bien cerradas aguantan varios días a temperatura ambiente. ¡Buen provecho!


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