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Torta pasculina sin gluten

La mejor receta de TORTA PASCUALINA SIN GLUTEN

2 Horas | Ø 20 cm | Intermedio


Descúbre CÓMO PREPARAR una riquísima TORTA PASCUALINA SIN GLUTEN con masa casera, que no tiene nada que envidiar a su hermana con gluten. ¡Aquí mismo te cuento cómo!


Torta pasculina sin glutenHará unos 15 años que probé por primera vez una torta pasculina, gracias a que mi compañera de piso preparó una. Y fue sin duda el comienzo de mi idilio con las espinacas, verdura que hasta ese momento ni fú ni fá.

Ella la preparó con dos láminas de hojaldre compradas (qué fácil era la vida antes del diagnóstico), y me sorprendió que con ingredientes tal humildes como el queso, el huevo y las espinacas se consiguiera un resultado tan rico.

La torta pasculina tiene su origen en Italia pero es típica también en otros países como Argentina y Uruguay. Se consume tradicionalmente antes y durante la Pascua, de ahí su nombre. Aunque está tan rica que en realidad se puede consumir durante todo el año.

Mi receta de torta pascualina sin gluten

La masa de esta versión sin gluten es practicamente la misma de mis empanadas de carne sin gluten. Ciertamente, la masa de la tarta pascualina con gluten es ligeramente hojaldrada, pero esta masa queda muy rica también y va perfectamente con el relleno.

Los que hayáis preparado torta pascualina con gluten sabréis que lo habítual es dividir la masa en porciones menores, estirarlas por separado, y cubrir cada una con aceite antes de apilar la siguiente.

Una vez que están apiladas, se vuelven a estirar juntas hasta que tienen el tamaño necesario. De este modo se consigue un efecto hojaldrado.

Yo he provado a prepararlo así con ésta masa, y si bien, se forman las capas, el resultado no cambia apenas. Es decir, estéticamente sí, se parece más a una torta con gluten. Pero no llega a tener textura hojaldrada, al comerla no notas ni la más miníma diferencia y has trabajado mucho más.

Es decir, no merece la pena hacer las capas con esta masa.

En cuanto al relleno, te puedo contar dos cosas.

La primera: Los huevos se pueden colocar crudos o ya cocidos. Para colocarlos crudos se reparte primero la mezcla de espinaca y quesos, se hacen unos huecos y se añaden los huecos en ellos. Personalmente me gusta más la textura que tienen así, quedan más cremosos. Además te ahorras cocerlos. La única desventaja es que no quedan redondos por más que lo intentes.

La segunda: lleva cuidado si sustituyes la ricotta por otro queso fresco. Algunos quesos sueltan mucho suero al calentarlos y este suero saldrá por el orificio superior mientras horneas la torta y la ablandará. Lo mismo puede pasar si no escurres muy bien las espinacas.

Si ves que sale líquido por la parte superior, tan pronto como te des cuenta, limpialo con un poco de papel de cocina para evitar que la masa se ablande.

Cómo preparar esta torta pascualina sin gluten

Ingredientes

Para un molde de 20 cm de diámetro y 6 de alto

Para la masa:

100 g de harina de garbanzo
150 g de almidón de maíz
50 g de almidón de patata*
6 g de sal
6 g de azúcar
90 g de agua
50 g de huevo
50 g de aceite
6 g de goma xantana*

* En este artículo encuentras una lista de algunas marcas que uso (apartado «Ingredientes»)

Para el relleno:

500 g de espinacas o alcelgas (la parte verde)
1 cebolla grande
1 diente de ajo
250 g de queso ricotta
100 g de parmesano rallado
6 huevos
Nuez moscada, sal, pimienta

Huevo para pincelar

 

PASOS A SEGUIR

Comienza preparando el relleno:

Cuece 5 de los huevos del relleno.


Pica la cebolla bien fina y ponla a rehogar a fuego medio con un par de cucharadas de aceite. Cuando esté bien tierna pero aún no haya tomado color añade el ajo picado o prensado. Remueve un minuto o dos para que se cocine, y retira a un cuenco grande.


Lava muy bien las espinacas o las acelgas. En la misma sartén donde has rehogado la cebolla y el ajo ve cocinando las espinacas por tandas sin necesidad de añadir aceite. Cuando estén tiernas pero aún tengan un color verde brillante retíralas a un colador, y sigue cocinando las siguientes.


Cuando estén tibias escurre todo el agua que puedas. Picalas bien finas, y nuevamente escurre todo el agua que puedas.


Mezcla la cebolla y ajo rehogados, las espinacas cocinadas y bien escurridas, el queso ricotta, el queso parmesano, 1 huevo, sal, pimienta y nuez moscada al gusto. Remueve para que se mezclen bien. Reserva.


Prepara la masa:

En un recipiente grande mezcla el almidón de maíz, el almidón de patata, la harina de garbanzo, el azúcar y la sal. Remueve para que se mezlen bien.


A continuación añade el agua, el aceite y el huevo. Remueve para que todos los ingredientes secos se empapen y cuando no queden partes secas, añade la goma xantana. Remueve para que se integre en la masa, y cuando no puedas remover más con la cuchara, hazlo con la mano.


Recoge bien toda la masa del recipiente, vuélcala sobre la mesa y amasa varios minutos hasta que obtengas una masa lisa. Debes amasar a mano, presionando la masa contra la mesa.


Forma un cilindro para estimar mejor la cantidad de masa, y divide en dos porciones, una el doble de grande que la otra. Dales forma redondeada, y cúbrelas para que no se sequen.


Prepara un molde de horno (el mío tiene 20 centímetros de diámetro y 6 de alto) Cubre el fondo con papel, y engrasa los lados con aceite.


Estira ambas porciones muy finas, esta cantidad de masa debe alcanzar perfectamente para forrar un molde de 20 centímetros de diámetro. Lo mejor es hacerlo sobre papel de hornear ligeramente engrasado para poder girar la masa al estirarla con el rodillo. Aunque no se pega apenas, puedes cubrir con film plástico de cocina mientras estiras.


Comienza a calentar el horno a 200ºC y monta la torta:

Acomoda la porción grande de masa en el molde.


Rellena con la mezcla de espinacas y los huevos cocidos. Puedes colocar los huevos cocidos haciendo un circulo y añadir a continuación la espinaca, o repartir primero las espinacas, hacer 5 rehundidos y colocar los huevos. Si lo haces de esta última forma puedes añadir los huevos crudos en lugar de cocidos.


Con los dedos humedecidos limpia de restos de relleno el borde que sobresale de masa. Esto lo humedecerá también y ayudará a unir la tapa de arriba. Coloca la tapa superior y presiona muy bien los bordes para unir las dos capas de masa. Recorta el excedente y termina de cerrar la torta.


Pincela con huevo batido, haz un orificio en el centro para que escape el vapor, y pincha la superficie con un tenedor.


Cuando el horno esté bien caliente introduce la torta y hornea unos 50 o 60 minutos a 200ºC con calor arriba y abajo. Sácala del horno, cúbrela con un paño o papel alumino y déjala enfriar al menos 30 minutos antes de servir. ¡Buen provecho!

NOTA: La capa superior de la masa sale algo dura del horno, es lo normal. Pero tras los 30 minutos de reposo adquiere la consistencia adecuada.

 

Torta pasculina sin gluten


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