Rosquillas de limón sin gluten

Listo en : 3 Horas | Raciones: 10 Rosquillas | Dificultad: Fácil


GLUTENDENCE te trae recuerdos de la infancia. Unas rosquillas de limón sin gluten, con el mejor sabor, y sin mezclas comerciales.


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¡Qué sería de la vida sin los dulces! Por eso GLUTENDENCE te trae hoy rosquillas de limón sin gluten. Porque los dulces tradicionales no deberían perderse.

Hoy por hoy se tiende a la cocina de fusión, y a inventar nuevos sabores y texturas… ¡Y está muy bien! Pero es una pena que las tradiciones desaparezcan. Por eso, junto a recetas de propia creación, GLUTENDENCE te trae recetas tradicionales adaptadas a la alimentación sin gluten.

Esta rosquillas son más fáciles de hacer de lo que parece, y me atrevería a decir que siempre salen. Según tu experiencia en la cocina, podrán salir menos esponjosas, o algo mas blandas… pero estarán ricas igualmente. Con un poco de práctica te saldrán de maravilla.

Como siempre, evito las mezclas comerciales en las recetas que te traigo. Por eso la lista de ingredientes te parecerá más larga que en otras recetas que puedas encontrar. Pero no te desanimes por ello.

Si echas un vistazo a las demás recetas GLUTENDENCE, como este pan blanco sin gluten sencillísimo, verás que siempre se utilizan casi las mismas harinas. Así que, aunque el gasto inicial sea mayor (y el bulto en la cocina también), la inversión merece la pena.

Usarás las harinas para diversas preparaciones al poder variar las proporciones de cada una de ellas. Sabrás en cada momento lo que estás comiendo y no te colarán aditivos raros. Y cómo no, ahorrarás dinero. Comprando harina panificable X pagas la marca y se nota en el precio.

En cuanto al sabor de las rosquillas… yo tenía ganas de hacerlas con limón, pero puedes adaptarlas a tu gusto. Puedes añadir anís en grano, si ya te hiciste con él para preparar estas estupendas harchas de anís sin gluten. También puedes añadir en lugar de limón, ralladura de naranja y media cucharadita de cardamomo molido. O no añadirles nada y bañarlas después con chocolate (hmmm…)

Lo importante es que te puedas dar un caprichazo, que la alimentación sin gluten, no es ni mucho menos limitada.

Y ahora sí, ¡vamos a preparar estas rosquillas de limón sin gluten!

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Cómo hacer rosquillas fritas caseras de limón sin gluten

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Ingredientes

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2/3 de Taza de leche
2 cucharadas soperas de mantequilla
1 huevo
1 Cucharada de levadura fresca sin gluten

1 Cucharada de vinagre
Ralladura de un limón

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Ingredientes secos

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1 Taza de harina de arroz
1/2 Taza de harina de sorgo
1/4 de Taza de almidón de maíz
1/4 de Taza de almidón de patata
3/4 Cucharadas soperas de goma guar
3 Cucharadas soperas de azúcar
1 Sobre de azúcar vainillado

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Para freir

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Aceite de girasol

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Para decorar

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Azúcar glas

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Pasos a seguir

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  1. Pon en un recipiente no metálico la levadura, el vinagre, y dos cucharadas de leche. Deja que se active la levadura.
  2. Mezcla en un bowl todos los ingredientes secos. Remueve con unas varillas para que se integren bien.
  3. Añade al bowl la mezcla de levadura, la mantequilla, la leche, el huevo y la ralladura, y mezcla con una cuchara o con las manos. Si vas a usar varillas eléctricas, asegúrate de que tienen suficiente potencia, si no, las quemarás (Sé de lo que hablo 😉 ).
  4. Cuando los ingredientes estén integrados, deberás amasar unos 10 minutos con la mano. A mí me resulta más fácil (¡y más limpio!) en el propio bowl, pero puede ser en una mesa sin enharinar. La mezcla debe ser pegajosa al principio y volverse más seca a medida que vas amasando.
  5. Si tras un par de minutos la mezcla no se te pega a la mano, añade otro chorrito de leche y sigue trabajándola. Así dos veces. La masa debe ser manejable, pero algo pegajosa. Solo al cabo de los diez minutos de amasado debería poder trabajarse sin que se pegue a la mano.
  6. Deja la masa reposar una hora en un lugar cálido tapada con un film plástico.
  7. Al cabo de una hora, enharina una superficie de trabajo con una cantidad mínima de almidón de maíz. Cubre la masa con una cantidad también mínima de almidón. Estira la masa hasta que tenga 1,5 centímetros de espesor, y corta círculos en ella. Corta un agujero en el medio. Yo lo hice con el tapón de una botella de agua. Los recortes no se dejan unir demasiado bien, pero puedes hacer bolitas con ellos.
  8. Coloca las rosquillas sobre papel de horno y deja reposar otra hora en un lugar cálido.
  9. Al cabo de una hora, calienta el aceite de girasol en una sartén pequeña y profunda, o en un cazo. No debe estar muy caliente. Añade las rosquillas que quepan, pero dejando espacio suficiente entre ellas. Déjalas freírse a fuego medio hasta que tengan un bonito color dorado y dales la vuelta.
  10. Cuando estén hechas por los dos lados, sácalas y colócalas sobre papel absorbente.
  11. Deja enfriar unos 5 minutos y espolvoréalas con azúcar glas. Para que la consistencia sea óptima, deja enfriar antes de comerlas.

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